lunes 4 de enero de 2010

ABECÉ DE LA TIPOGRAFÍA ESPAÑOLA


Desde que con Gutenberg la imprenta tomara cuerpo, la historia de los pueblos se escribe en letras de molde. Letras que han dado vida a los sueños y pesadillas, a los anhelos y decepciones, las venturas y desventuras, los endecasílabos y las novelas de las naciones, puestos en página, impresos en el papel y en nuestros corazones. Cada país ha ido buscando su tipo como quien busca un tesoro, ha ido perfilando sus caracteres como quien dibuja un autorretrato sentimental e histórico.
Moldes y moldes, letras y letras. Los ingleses presumiendo de su Baskerville, los italianos de su Bodoni, los suizos de su Helvética. Por supuesto, los españoles también nos jugamos el tipo, pero nuestras letras, nuestra tipografía, ha estado olvidada en las cajas bajas y las cajas altas de la desmemoria durante decenios, como tantas otras joyas de nuestro patrimonio, no por maravilloso a menudo desconocido. Pero ha llegado la hora de poner un punto y aparte en esta historia. Hora de reescribir con deliciosa caligrafía el pasado, el presente y el futuro de las fuentes de nuestra escritura.
Eso es lo que busca (y encuentra, con una ágil puesta en escena) la exposición Imprenta Real. Fuentes de la tipografía española, inaugurada en la sede de la Calcografía Nacional, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, colaboradora en la organización de la muestra junto con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Un trabajo justo y, sobre todo, necesario, tal como reconoce José María Ribagorda, profesor de diseño y comisario de la exposición: «El conocimiento de la tipografía española a nivel internacional en la actualidad es bajo, de ahí la necesidad de difundirla y de poner en valor su patrimonio histórico».
Tipos de interés
La muestra se organiza sobre tres ejes. Primero, hay que detenerse en nuestros antecedentes caligráficos, los antecedentes de la Ibarra Real, la letra estrella de la muestra, que constituye nuestra idiosincrasia tipográfica. Son hombres y nombres como los de Juan de Icíar, Francisco Lucas, Pedro Díaz Morante, que durante décadas fueron dando forma a la protagonista en este primer tramo que es la Bastarda Española. Porque no crean, el diseño no es patrimonio de la postmodernidad. De hecho, como apunta Ribagorda, «algunas de las fuentes que manejamos habitualmente en nuestro ordenador y casi todas las usadas en la edición de literatura impresa tienen diseños que proceden de hace más de cinco siglos. La tipografía no es un arte ni un oficio, la tipografía es diseño».
En el segundo apartado, brilla la llamada edad de oro de la tipografía española, bajo el reinado de Carlos III, artífice e impulsor, como de tantas otras cosas que intentaron ponernos en el camino de la modernidad, de la Imprenta Real, y las obras con todas las mayúsculas salidas de ellas, como el «Quijote» impreso en 1780 por Joaquín Ibarra, con la tipografía a la que dio nombre, y que pasa por ser el más bello «Quijote» que jamás haya salido de una imprenta. Tiempos en los que el tipógrafo se convierte en padre del actual diseñador. Tiempos en los que la relación entre arte e industria recorre Europa y a la que España no escapa, sobre todo a partir del nacimiento de las Sociedades Económicas de Amigos del País, y al trabajo de personas como Santiago Palomares, tiemplo en que empieza a generarse en el Obrador de la Imprenta Real una producción tipográfica ya típicamente española.
Finalmente, llegamos al presente, y a las tipografías digitales, cuyas referencias provienen, precisamente, de la Imprenta Real. A partir de nuestros modelos históricos, diseñadores y tipógrafos de última generación recuperan nuestro pasado y lo convierten en software.
De hecho, la Ibarra Real se dispone a incorporarse al catálogo tipográfico de Microsoft. «La distribución de una u otra manera por parte de Microsoft de esta tipografía -explica José María Ribagorda-, la pondrá al alcance de cualquier ciudadano del planeta y no solo será una fuente para escribir, sino que trasladará una marca, un nombre español a los menús de nuestros programas, de tal manera que deje constancia de nuestra tradición gráfica y sirva de apoyo y promoción al diseño tipográfico actual de los países de lengua española. Lo importante no es que el teclado tenga la letra Ibarra Real, sino que podamos escribir con una paleta de fuentes que dote de cuerpo e identidad a nuestra lengua y que traslade a otras lenguas el conocimiento de una cultura impresa que representa a más de trescientos millones de hablantes».
La letra tiene futuro
Lejos de sucumbir ante las nuevas tecnologías, la letra impresa cobra nuevos bríos más allá de las imprentas, a través del sms, del correo electrónico, de la publicidad, de las marcas. En definitiva, llega a lomos del diseño del siglo XXI. «Cuando la cultura escrita parecía desplazada por la cultura audiovisual, del cine y la televisión, el ordenador nos puso un escritorio en el hogar y la oficina y los teléfonos empezaron a mandar sms. La escritura hoy en día valora su capacidad visual, ha ampliado su lenguaje y ha vuelto a recuperar el papel que parecía haber perdido», concluye Ribagorda.
La exposición, que viajará a Chile en marzo con movito del V Congreso de la Lengua Española, está acompañada por un catálogo de 340 páginas llamado a convertirse en la biblia de la tipografía de nuestro país pues aúna una visión actual de la tipografía española junto con un punto de vista histórico que detalla sus procesos de elaboración.
«Imprenta Real. Fuentes de la tipografía española», una exposición escrita en letras de molde.


Manuel de la Fuente

martes 15 de diciembre de 2009

"REBELDÍA DE NOBEL"



Xavi Ayén y Quim Manresa, periodista y fotógrafo, viajan a la intimidad de 16 premios Nobel en un libro de entrevistas en el que el lector hace las veces de un privilegiado voyeur


Naguib Mahfuz les recibió poco antes de fallecer

De todas las entrevistas, la que recuerdan los autores con más cariño fue la del egipcio Naguib Mahfuz, quien, como recuerda Manresa, “sufrió un atentado en 1994 del que sobrevivió milagrosamente gracias a la cercanía de un amigo médico”. Expone así el periodista las secuelas que aquel crimen dejó en el narrador: “Había que gritarle al oído para que te entendiese, tenía un nivel auditivo muy bajo, apenas veía y tenía también las cuerdas vocales afectadas”. Por esta razón, pactaron con Mahfuz hacerle una entrevista de una hora de duración durante varios días, un acuerdo que les permitió acompañarle a las tertulias que mantenía con sus amigos y entrar en el ritual de un personaje histórico. Y añaden: “Acudir a las tertulias era una costumbre que el escritor decidió mantener tras el atentado, a pesar de su dificultad para intervenir”, rememora Ayén. Pero la trascendencia de aquel encuentro vino días después, cuando a la muerte del escritor aquella charla se convirtió, trágicamente, en la última recogida por un medio de comunicación.


Y García Márquez, como les advirtió, no volvió a escribir En cuanto a la repercusión, no cabe duda, su charla con García Márquez dio la vuelta al mundo y fue recogida en los noticieros de cadenas como la CNN. “Pasado el tiempo, viendo la repercusión que tuvo aquello, me doy cuenta de lo afortunados que fuimos”. El colombiano, que los citó en su casa, les dio un premio gordo con forma de titular y se comportó con ellos como “un tipo sencillo y cercano, que no marcó distancias”. Evoca también Ayén su temor a que el escritor no aprobara su redacción, pues le exigió enviarles el texto, y su posterior satisfacción porque el colombiano no les movió “ni una coma".


Pamuk sí estaba en Estambul Hubo también un antes y un después tras su encuentro con Pamuk, pues coincidió que en aquel momento la prensa sensacionalista turca hacía caja despachando en titulares la supuesta huida del premio Nobel a Estados Unidos. Muy al contrario, el escritor los citó en la misma Estambul, corroborándoles que aquel supuesto exilio a América había sido, en realidad, una corta visita para impartir unas clases en una universidad neoyorquina.


"Nos sorprendimos al ver la austeridad de la casa de Soyinka" El nigeriano Wole Soyinka, que les llevó a las montañas, también se quedará para siempre en la memoria de estos dos periodistas, pues les condujo a una casa que él mismo se había construido ajena a cualquier tipo de comodidades. “Aquella casita que funcionaba con un generador de electricidad no era el tipo de confort y de residencia que uno espera de un premio Nobel. Él fue el más hospitalario de todos, pues se encargó además de nuestra seguridad durante nuestra estancia en su país”.


Con Kensaburo Oé en el metro de Tokio Tampoco olvidarán el paseo por el metro de Tokio con Kensaburo Oé, el mismo metro que sufrió el terrible atentado de gas sarín y que inspiró su novela Salto mortal, ni cómo Nadine Gordimer les mostró la celda en la que estuvo presa, muy cerca de la de su amigo Nelson Mandela. Y es que la idea del contexto, “del paseo y de la profundidad”, como corrige Manresa, es el fondo de esta obra. “Hemos querido hacer algo al margen de lo típico, recreando los escenarios en los que los Nobel se inspiraron para crear sus obras. Fue así como nos dimos cuenta de la fuerza de cada uno de ellos”, amplía el fotógrafo, quien también sostiene que todos los entrevistados estaban o estuvieron perseguidos en algún momento de sus vidas. Manresa, poco dado al género del retrato, contó con el beneplácito de su compañero Ayén, quien le instó a que tomara las fotografías “a su manera”. Por ello, cada escritor es aquí, más allá de los reconocimientos e incluso más allá de la literatura, un personaje rodeado, devorado a veces, por las circunstancias que configuran una vida y que en todos los casos fueron las que les impulsaron a la escritura.




Marta Caballero

lunes 7 de diciembre de 2009

¿FIN DE POETAS EN VIVO?


A todos los poetas e interesados por la poesía.


El Director de cultura de Caja Madrid acaba de confirmarme que no seguirán adelante con el programa de lecturas de POETAS EN VIVO que se venía celebrando en la Biblioteca Nacional y que creé hace exactamente 13 años.

¿Los motivos? Recortes presupuestarios.

Se suspende POETAS EN VIVO:

-A pesar de que se había convertido en un referente de las lecturas poéticas en Madrid, con una frecuencia mensual y una aceptación de público excelente que llenaba cada sesión el salón de actos de la Biblioteca Nacional.

-- A pesar de que por allí pasaron las más variadas y notables voces de la poesía española, y de que estaban pendientes de programación para las futuras sesiones otros tantos autores del máximo interés.

-- A pesar de que la Biblioteca Nacional, donde se celebraba, y los propios responsables de Caja Madrid han reconocido la importancia de este programa.

-- A pesar de que el coste era muy reducido, dado el alto rendimiento cultural y la circunstancia de que Caja Madrid es la cuarta entidad bancaria española.

A pesar de todo ello, la crisis y los criterios bancarios para combatirla han bastado para eliminar sin paliativo alguno este programa de lecturas poéticas que tantos conocéis y valoráis.

Pido desde aquí disculpas a los aficionados a la buena poesía, a los muchos poetas que hubieran pasado próximamente y al público fiel y entusiasta que no podrá acudir más a su cita del último lunes de cada mes en la Biblioteca Nacional.

Intentaré relanzar POETAS EN VIVO con alguna otra entidad que pueda interesarse. Si lo consigo, el programa seguirá adelante y avisaré de cuándo, cómo y dónde; si no es posible, os confieso que siempre estaré orgulloso de haber podido acercar durante trece años la mejor poesía a su mejor público.

Muchas gracias a todos: A cuantas personas en Caja Madrid apoyaron el programa hasta el día de hoy (ojalá lo hubiesen mantenido para combatir la crisis con la cultura) a la Biblioteca Nacional que siempre apoyó, a todos los poetas y a los miles de asistentes que lo hicieron posible.

Enrique Gracia Trinidad
enlace al blog de Enrique Gracia para noticia completa: http://enriquegracia.blogspot.com/

sábado 5 de diciembre de 2009

SOLITO EN LA VIDA


Yo fui un culo di ferro. Yo aguantaba todo. Y entre lo que más me gustó, fue aquel Pirandello en ruso que duró cinco horas. Hay que tener en cuenta que mi ruso es flojito y las sillas eran de comedor pobre. De pronto dejé de ir al teatro. Daba igual que se tratara de Chéjov, Shakespeare o Lope. Sólo representaban una obra: La subvención. El arte inútil. «Ayer se estrenó una obra, etc... ¿Por qué?»


Pero he vuelto. El 1984 de Tim Robbins, y su prodigiosa segunda parte. La escenografía prueba que 1984 no es una novela, sino un largo y devastador poema. La otra noche, en el Canal. La maravilla del Piccolo sobre un montaje de Goldoni: Trilogia della villeggiatura. La dirige Toni Servillo, el gran Andreotti de Il divo y el triste y siniestro recaudador de Gomorra. Los dos primeros actos son pura levedad. La enseñanza, tan obvia y verdadera, de que grandísimos actores pueden levantar en el escenario cualquier estructura ausente. En el entreacto especulábamos sobre cómo Goldoni desharía el nudo, con qué apaños sutilísimos. Y de pronto, muy lentamente, la hosca certidumbre iba instalándose. La sonrisa se cerraba. Y el nudo no se deshacía. Al contrario: iba apretándose hasta la asfixia final. La trama, como la vida: en dos unidades. Qué noche.


Arcadi Espada

martes 1 de diciembre de 2009

El poeta J. EMILIO PACHECO. Premio Cervantes 2009


“Quiero dejar claro que este premio es para toda la literatura mexicana, que no sale mucho de nuestras fronteras”, expresó ayer José Emilio Pacheco, en entrevista con EFE, tras conocer que había sido distinguido con el Premio Cervantes 2009, máximo galardón de las letras hispanas.


Pacheco consideró el fallo del jurado “una irrealidad” que nunca aspiró a recibir, según declaraciones telefónicas desde Guadalajara, donde asiste a la Feria Internacional del Libro.


El escritor insistió en que “no esperaba” recibir este premio, que considera “el más importante de la lengua castellana”.


El poeta, prosista y traductor, nacido en la ciudad de México en 1939, resaltó la generosidad del jurado por fijarse en su obra cuando “hay tantos buenos escritores... no me puedo quejar”.


Y confesó que el premio le toca “muy hondo” y le afecta “muchísimo”. En relación con los múltiples homenajes recibidos en 2009, al cumplir 70 años, el poeta afirmó que fueron “una gran sorpresa”, aunque reconoció que tanta celebración le causa “mucha fatiga” y que se cansa “de una manera terrible”.


Tras el homenaje recibido anteayer en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara por poetas hispanoamericanos, se declaró “aniquilado”.“Me aterra tener que dar entrevistas porque siempre digo lo mismo... voy a tener que inventarme una nueva biografía”, expresó el laureado escritor.


En relación con sus preferencias a la hora de escribir, afirmó que “no haría ninguna separación” respecto a si es ensayista, poeta o traductor, y confesó que, tras recibir un premio como el Cervantes y a causa de las celebraciones de que es objeto este año, “es muy difícil escribir”.


En Madrid, el jurado del Premio Cervantes consideró a José Emilio Pacheco “un poeta excepcional de la vida cotidiana”, con “profundidad y libertad en sus pensamientos”, y “capacidad de crear un mundo propio”.


“José Emilio Pacheco se puede definir como el idioma entero”, manifestó el presidente del jurado, José Antonio Pascual, poco después de que la ministra española de Cultura, Ángeles González-Sinde, hiciera público, en una rueda de prensa, el fallo del premio, dotado con 125 mil euros (unos 2 millones 375 mil pesos).


El jurado también destacó “el distanciamiento irónico de la realidad” y el conocimiento lingüístico que hay en la obra del galardonado, de quien ha tenido en cuenta “su condición de poeta excepcional, pero también que sea un narrador importantísimo”, periodista y crítico literario.


EFE

domingo 29 de noviembre de 2009

HIJOS DEL FIN DEL MUNDO (Espido Freire)


Premio Llanes, 2009


El camino de Santiago de Espido Freire (Bilbao, 1974) es fundamentalmente histórico y sentimental, se articula sobre el trenzado de la memoria infantil con el relato histórico (casi siempre medieval, aunque cruzan también el relato personajes más contemporáneos, como Hemingway) para componer un fresco compacto en el que la vaca que corneó a la abuela está en el mismo plano que el Cid o Roldán. Espido Freire es una narradora solvente y sabe sostener la distancia con la que la mirada embellece (y afea) los recuerdos, al mismo tiempo que el pasado medieval permanece en una especie de lugar intacto y casi mitológico. La narración tiene querencia a los grandes cantos y a las calamidades. Son interesantes, por ejemplo, las páginas dedicadas a la rabia, la peste, la lepra. Espido recupera aquí una conciencia que habitualmente es obviada en la historia del camino de Santiago: la de que su esencia está arraigada no sólo en lo místico, sino también en la conciencia de la enfermedad. Las plagas de peste serán recuperadas más tarde en la narración por otras contemporáneas como el sida o la heroína, de la que hablan algunos personajes con los que la autora se cruza en el camino. Y es que “la enfermedad -y tal vez sea ése uno de los descubrimientos más inquietantes del camino- no transforma a los lobos en seres apacibles. Al contrario, en ocasiones convierte en tiranos a quienes, hasta entonces, no eran sino bobos inofensivos”.


La parte histórica de este Hijos del fin del mundo es la más amable, la más documentada y quizá la más convencional. Es más interesante, quizá, la nostalgia de la infancia que va saltando a trompicones acuciada por ciertos encuentros inesperados, como por ejemplo el recuerdo de los árboles que plantaba en la niñez mezclado con las voces de los leñadores vascos que piden perdón a los árboles antes de cortarlos, o el recuerdo de la abstemia temporal de su padre, mezclado con el sabor del vino y el bacalao que se come en el camino. Tal vez la dimensión más sociológicamente divertida del libro sea la radiografía espiritual de “caosmos” de peregrinos que van sucediéndose a lo largo del camino y que representan tanto la sabiduría como la estupidez mental. Desde los moteros que se persignan hasta los insoportables conversos a la salud o los don juanes mochileros a la caza de la italiana. Laurence Sterne decía que todo paisaje quedaba siempre inmediata e irremediablemente reducido a los límites mentales de su observador, pero Espido Freire demuestra aquí que es posible viajar de otra manera. Bienvenida sea.


Andrés Barba

lunes 23 de noviembre de 2009

SERRAT REGRESA A MIGUEL HERNÁNDEZ


Han sido muchos los niños o los jóvenes que escucharon por primera vez un verso de Miguel Hernández por boca de Joan Manuel Serrat. De aquella Elegía (a su amigo Ramón Sijé), a Menos tu vientre, las Nanas de la cebolla o Para la libertad han pasado casi 40 años. Pero hay poetas inagotables. Por eso, Serrat ha decidido hacer una segunda visita al armario de los versos hernandianos y ha parido un nuevo disco: Hijo de la luz y de la sombra.

También es verdad que no se le ocurría mejor idea para celebrar el centenario que comienza en 2010: componer para 13 poemas y una gira dedicada al artista muerto en 1942, con 32 años, en la cárcel de Alicante. Desapareció de este mundo tuberculoso, amargado, hambriento y con el puñal del fracaso en la frente.

Recuerda Serrat estos días cosas buenas. Cuando entusiasmado terminó su primer trabajo en 1972 y fue a enseñárselo a la viuda, Josefina Manresa. "Llegué a su casa con las canciones grabadas debajo del brazo y me dijo: '¿Cómo lo vamos a oír si no tengo tocadiscos?". El artista reaccionó como un cirujano: "No se preocupe usted, que ahora mismo bajo a una tienda, le compro uno y lo escuchamos juntos". Así fue como le presentó el disco. Era su segunda exploración en la obra de un poeta después de haberle dedicado un monográfico a Antonio Machado. Serrat encontró en Josefina Manresa a una mujer especial: "Era una señora dulce, que me transmitió mucho cariño. No había en ella ninguna aspereza, ni temor, ni desconfianza. Me mostró tanta gratitud que me sentía avergonzado".

Nada que ver con su experiencia de ahora. Sacar adelante su proyecto le ha costado bastante sudor y no menos de un desvelo. Desde el principio transmitió a los herederos lo que quería hacer. Se mostraron conformes. Lo compuso, lo grabó y cuando tenía el disco terminado, la lucha por editarlo ha sido un calvario. La sociedad Centenario Miguel Hernández, SL -que ahora representa a la familia- le planteaba unas condiciones imposibles de cumplir. Hasta que la semana pasada, llegaron a un acuerdo rápido después de varias maniobras dilatorias. Pero Serrat no quiere comentar nada sobre un asunto que pocos querían airear en los meses previos al centenario.

"Hablemos del disco...", invita el músico. "Evitemos asuntos desagradables". Pues del disco, que iba a aparecer este mes de noviembre y ha retrasado su lanzamiento por la negociación a cara de perro con los gestores del legado, dice Serrat que espera suene distinto al anterior: "Es diferente, pero me gustaría pensar que está a la altura". Son 13 poemas de diferentes épocas. "Hay creaciones de juventud como La palmera levantina, Ay del ay por el ay, El silbo del dale, Las abarcas desiertas o Tus cartas son un vino. También otros de la guerra: Canción del esposo soldado, El hambre o un homenaje que hizo a los brigadistas internacionales que he titulado simplemente Canción".

Está el Hernández inocente de la primera época, el combatiente y el desolado. "Aquel que pasó de escribir como san Juan de la Cruz a descubrir el amor y el sexo en Madrid. Con eso comprobó que la mujer, en vez de pecado, representaba la gloria". El poeta que trasciende su realidad para hacerla universal. El niño autodidacto que venció y se rebeló contra su destino de cabrero y se hizo, en cierto sentido, símbolo y profeta. "Odiaba la pobreza. No para hacerse rico, sino porque sabía que era la causa de la opresión y la incultura". Pero jamás renegó de sus orígenes. "Fíjate que cuando le cuenta a Juan Ramón Jiménez sus años cuidando cabras, le escribe: 'Soy pastor desde niño, es un oficio de dioses paganos y héroes bíblicos".

Está el amigo absolutamente leal sin dejar que las ideologías empañaran el cariño hacia personajes como Ramón Sijé, un hombre profundamente conservador, o José María de Cossío. "Una de las cosas que más me llamó la atención cuando visité a Josefina Manresa fue su gratitud hacia Cossío. Yo en aquella época era un radical cuadriculado que lo tenía todo claro. Un bobo. No entendía cómo un poeta así podía querer tanto a un tipo de derechas. A Cossío se le ha maltratado en este país por eso y Hernández nos da otra lección con su amistad incondicional".

También aparece el hombre orgulloso, el luchador y el derrotado. "Murió sin poder salvar a su hijo desde la cárcel. Podían haber evitado el final, pero nadie quiso. Le dejaron caer. Lo suyo, por falta de apoyos, fue un asesinato", dice Serrat. Pero dejó una obra importante, unos 1.200 folios de versos y teatro, además de una jugosa correspondencia. "No dejo de imaginar lo que pudo haber venido después", lamenta Serrat.

Pero lo que hay es lo que hay y no resulta poco para prender la inspiración. Su obra da pie a Serrat para montar una gira exclusivamente hernandiana. "Comenzará en Elche y me gustaría que acabará en Orihuela el 30 de octubre del 2010, justo el día que se cumplen 100 años del nacimiento". Hernández y sólo Hernández: "Es algo que a algunos puede que les resulte difícil de comprender. Pero tratamos de crear un espectáculo especial. Él tiene fuerza y vigencia como para montar algo muy digno. Al final, estoy seguro de que nadie me pedirá que cante Mediterráneo. No lo voy a hacer".

Es una gira que está preparando con mimo y con amigos entregados. No sólo músicos, sino también cineastas que han querido homenajear al poeta junto a Serrat sin cobrar un euro. Cada canción irá acompañada de un vídeo filmado por un realizador importante: Isabel Coixet, Manuel Gutiérrez Aragón, José Luis Cuerda, Jaime Chávarri, Sergio Cabrera, Javier Mariscal, Montxo Armendáriz...

Una lista grande. "Me lo pidió Joan Manuel y ni lo pensé, lo he hecho por admiración al poeta y por cariño a Serrat", asegura Coixet. Lo mismo Gutiérrez Aragón, que recalca, después de la polémica que se ha desatado por la gestión actual de los derechos del poeta: "Lo hemos hecho como un homenaje sentido, esto no se puede cobrar", comenta.

Jesús Ruiz Mantilla